lunes, 9 de agosto de 2010

La naturaleza de la información arqueológica o el complejo de navaja suiza


Tras este título, casi postprocesualista, es importante repasar realmente que herramientas necesitamos en el trabajo arqueológico. La navaja suiza es el paralelo que se establece entre el arqueólogo y las diferentes funciones que realiza tanto en los momentos previos de una investigación hasta el final de la misma.

Antes de abordar algún tipo de intervención arqueológica (excavación, prospección, o variantes sobre éstos) es necesario crear una serie de datos e informes, científicos, financieros, permisos, etc...
Generalmente este paso lo podemos solucionar con un procesador de textos, unas tablas, una base de datos y si queremos una herramienta de planificación. Si añadimos planos un programa a tal efecto (aquí empezamos a desplegar la navaja suiza, en ocasiones la falta de presupuesto nos impide contratar un delineante con conocimientos de CAD y somos nosotros mismo los que tomamos datos, los pasamos a limpio, etc) y con las fotos, lo mismo.

En la propia intervención, podemos seguir utilizando el mismo software (un suite ofimática, un programa para los planos y otro de tratamiento de imágenes). En alguna ocasión podemos utilizar un programa para la gestión de datos geográficos (de nuevo la navaja suiza, ya que no somos geógrafos y nuestra aproximación a este tipo de software es en ocasiones autodidacta, o quitando tiempo a nuestra investigación).

Tras el trabajo de campo viene la realización de los informes y memorias, y podríamos realizar dicho trabajo con la suite ofimática, el programa para planos y el de tratamientos de imágenes, pero de nuevo se nos vuelve a colar el SIG para presentar los datos geográficos, si somos puntillosos que menos que un programa para diseñar una portada. Y no hablamos ya de representaciones tridimensionales de objetos o análisis mediante paquetes estadísticos.

Resumiendo, si para nuestro trabajo cotidiano necesitamos unos 5 programas, ¿por qué nuestros ordenadores tienen decenas de ellos? Posiblemente la respuesta mas sencilla sea la falta de presupuesto para contar con personal externo a la arqueología y que pueda realizar el trabajo para el que está preparado, o será que nuestra “Ciencia” nos prepara para ser navajas suizas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

efectivamente, somos navajas suizas, pero no gracias a la facultad.

¿cuántas de esas aplicaciones se ven (o se han visto, que ya nos hacemos viejos) en la carrera? la necesidad de ser autodidacta me consume aproximadamente el 40% del tiempo en mi trabajo y en mi tesis (y la necesidad de trabajar por falta de becas me consume el 90% del tiempo que tendría que utilizar para mi tesis).

en fin, que somos navajas suizas, sí, pero nos gusta, ¿o no?

Koffler dijo...

Cuánta razón llevas...